domingo, 28 de junio de 2015




PASIÓN EN SEVILLA

Nueva vida para cuatro lienzos de la pinacoteca del Arzobispado


La Archidiócesis y la Fundación Cajasol firman un convenio para la restauración de tres cuadros de Espinal y uno de Arteaga


Por  10:20 h.

Cuatro grandes obras maestras del Barroco, propiedad de la Archidiócesis, se benefician del acuerdo para su restauración y conservación firmado ayer por el arzobispo, monseñor Juan José Asenjo, y el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido, en un acto celebrado en Palacio, que comenzó con la protocolaria rúbrica y terminó con un recorrido por algunos de los salones nobles tras la invitación espontánea del prelado, siempre orgulloso de mostrar las joyas pictóricas del Arzobispado y de ofrecer las explicaciones pertinentes sobre ellas.
El convenio firmado se refiere a un cuadro de Matías de Arteaga, adscrito a la escuela sevillana y con doble influencia de Murillo y Valdés Leal: «La presentación del Niño en el templo» , y a tres cuadros del sevillano Juan de Espinal«El Padre Eterno»«María Magdalena» y «Cristo crucificado», estando éste último ya en proceso de restauración desde hace unos meses en manos de la restauradora del Arzobispado, Ana Isabel Gamero, quien se encargará de devolver el esplendor a todas estas obras, de grandes dimensiones, a las que la Fundación Cajasol destinará 15.000 euros.

El «Cristo crucificado» de Juan Espinal

El «Cristo crucificado» de Juan Espinal

Concretamente, el «Cristo crucificado», un enorme cuadro de 2,80 por 1,95 metros, que está siendo rehabilitado, presentaba un estado de conservación muy malo y al menos una intervención anterior, según la restauradora, quien encontró el soporte, una tela de lino, con roturas, agujeros (que fue cubierto con estuco) y pérdida de material. La tela original y la añadida (que fue retirada) presentaban manchas de humedad y restos de productos. En la pintura en sí, Ana Isabel Gamero trabaja contra las pérdidas, los repintes, barniz oxidado y oscurecido… empleando sobre la pintura, entre otras medidas, la técnica del regatino para reintegración cromática.
Precisamente, el convenio se firmó en el despacho de invierno de Palacio, destinado a los arzobispos, que monseñor Asenjo no usa como tal. En la estancia, «considerada la Capilla Sixtina de Palacio», dijo el prelado, cuelga la «María Magdalena» de Espinal junto a la primera Inmaculada que pintó Murillo, otra de Francisco Herrera «el Viejo»,  un Cristo atado a la columna de Zurbarán —que viajará en préstamo hasta  el Museum Kunstpalast de Düsseldorf para una exposición— o una visitación de la Virgen a Santa Isabel, también de Matías de Arteaga.

Calvario disperso

«María Magdalena», de Juan de Espinal

«María Magdalena», de Juan de Espinal

Monseñor Asenjo explicó que los cuadros de «María Magdalena» y el «Cristo crucificado»formaban un calvario junto a un San Juan Evangelista, también de Espinal, que, junto al «Padre Eterno» figuraron en la escalera noble de Palacio. En total, en ella hubo un total de 15 pinturas sobre lienzo, citadas por Arana de Varflora en 1795, posteriormente por Ceán Bermúdez y, en 1841, por Colón y Colón, quien excluyó la autoría de Espinal del Cristo, hoy justamente reintegrada. Hasta alrededor de 1930, en tiempos del cardenal Ilundáin, las pinturas permanecieron en la escalera.
Tanto Espinal, del que hay al menos 18 obras en el Arzobispado, como Domingo Martínez, otro de los grandes barrocos presentes en la casa, fueron pintores de cámara del arzobispo Francisco Javier Delgado y Benegas,  gran mecenas del arte, que, según explicó el prelado en el recorrido por el salón de los retratos de la nómina arzobispal, «fue el único arzobispo nacido en la provincia, pero no en la Diócesis, porque era de Villanueva del Ariscal, que en aquel tiempo pertenecía a la Diócesis de León».
Salvo el Cristo, que hasta el momento de iniciarse su restauración presidió el Aula Cardenal Spínola del Arzobispado los otros tres se dispersaron; «El Padre Eterno» fue llevado en 1992 a la Casa de Betania y la Magdalena y el San Juan fueron trasladados a la iglesia de los Sagrados Corazones de San Juan de Aznalfarache en tiempos del cardenal Segura. Tras su restauración, el calvario con el Cristo, la Magdalena y el San Juan se recolocarán en el aula citada, comentó monseñor Asenjo, ilusionado con la recuperación de esa composición iconográfica.
El prelado agradeció a la Fundación Cajasol, en las presonas de su presidente y de su directora, Pilar Lacasta, la ayuda para estas restauraciones, al tiempo que anunció que «a lo largo del próximo año, el de la Misericordia, tendremos muchos actos que requerirán la colaboración de la Fundación».
Por su parte, Antonio Pulido, resaltó la predisposición de su institución con la Archidiócesis, concretada en convenios e iniciativas durante los últimos años y señaló «el compromiso de la entidad con el patrimonio histórico artístico de Andalucía».

martes, 9 de abril de 2013

DESCUBRIMIENTO DE UNA PINTURA DE JOAQUÍN DOMÍNGUEZ BÉCQUER EN EL ARZOBISPADO (Extraído de la web de archidiócesis de sevilla)


DESCUBRIMIENTO DE UNA PINTURA DE JOAQUÍN DOMÍNGUEZ BÉCQUER EN EL ARZOBISPADO
Martes, 09 de abril de 2013


El mantenimiento del patrimonio religioso de la Archidiócesis de Sevilla no deja de deparar novedades en los últimos meses. Más allá de los procesos de restauración que se llevan a cabo en templos y demás obras de arte, de forma puntual nos encontramos con sorpresas agradables fruto del trabajo continuo que se desarrolla en la Archidiócesis.


Si hace unas semanas fue noticia la iglesia de Santa María la Blanca con la recuperación de un alfarje mudéjar, estos días hemos conocido el descubrimiento de una pintura de Joaquín Domínguez Bécquer en la que se representa a San Nicolás de Bari, hallada en el transcurso de su restauración.

Lienzo en deficiente estado de conservación

El lienzo presentaba un deficiente estado de conservación y uno de sus problemas visibles era la oxidación del barniz protector. Al retirar este barniz se descubrió la firma y fecha de la obra (1873), datos que al iniciar la restauración permanecían ocultos.

Según destaca Ana Isabel Gamero, responsable de las actuaciones que se están llevando en algunas obras de la pinacoteca del Arzobispado, “este magnífico retrato es de una pincelada vigorosa, sin titubeos, con carácter, bien visible en las encarnaduras y algo más moderada en los ropajes y atributos. Destacaba el gran empleo del claroscuro que modela y da profundidad a la figura sobre un fondo plano y acentúa el gesto del personaje. En el rostro, la posición de tres cuartos ayuda a esa profundidad”.

En la iconografía clásica, San Nicolás de Bari suele aparecer revestido como obispo, con algunos atributos de su historia: las tres bolas de oro, tres niños vivos en la tina y el áncora de salvación.

Retratista y pintor costumbrista

Joaquín Domínguez Bécquer (Sevilla, 1817-1879) fue catedrático y director de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, y pintor de cámara desde 1850. Dirigió las obras de conservación de las pinturas en el Alcázar de Sevilla desde 1845 y se dedicó fundamentalmente a la pintura de temática costumbrista, destacando El baile de gitanos, Majos jugando a las cartas en una taberna, Escena en un mesón, Maja en la calle, Toro saltando la barrera o Vista de Sevilla desde la Cruz del Campo, así como una buena colección de retratos como los de los duques de Montpensier o el de Alberto Lista. Fue tío segundo de Gustavo Adolfo Bécquer.


sábado, 12 de enero de 2013

Restauración Cardenal Delgado y Venegas




D. Francisco Javier Delgado y Venegas, nacido en Villanueva del Ariscal (Sevilla), el 18 de diciembre de 1714, fue un eclesiástico español, Obispo de Canarias, de Sigüenza, Arzobispo de Sevilla y con retención de este cargo, patriarca de las Indias Occidentales, Vicario General Castrense y desde 1778, Cardenal.

Falleció en Madrid, el 10 de diciembre de 1781, a los 67 años.  Fue sepultado provisionalmente en el monasterio de Copacabana de los agustinos recoletos. Sus restos, profanados en 1808 por las tropas francesas durante la guerra de la independencia, fueron trasladados dos años después a la catedral de Sevilla.

domingo, 15 de julio de 2012

El Palacio Arzobispal prepara sus “salas nobles” para abrirlas al público


Noticia extraída de la revista Pasión en Sevilla escrita por el periodista José Antonio Rodríguez. Julio 2012.

Monseñor Asenjo confía en que en el próximo otoño los sevillanos
conozcan unas dependencias que conservan los techos de mayor
riqueza de todos los palacios sevillanos.

La tercera pinacoteca de Sevilla -después del Museo de Bellas Artes y la Catedral- se prepara para una intervención que mejorará notablemente las condiciones de conservación y seguridad de sus obras. Se trata de la zona este del Palacio Arzobispal, que va a ser sometida a un proceso de mejoras que permitirá una iluminación artística de sus dependencias, un sistema anti humedad para sus pinturas y una dotación de cámaras de seguridad para una mejor vigilancia.

Los cuadros se preparan para ser embalados y depositados en unas dependencias del palacio durante el periodo de obras.

Los andamios facilitarán la instalación de una malla que aislé las pinturas del resto del salón durante la ejecución de las mejoras.

La restauradora señala un cuadro de Murillo
ubicado sobre la puerta del Salón Principal
Todos estos trabajos afectan al salón principal, la galería
de arzobispos, el salón del trono, la antecapilla, el ante
comedor de gala y el vestíbulo. La idea que se persigue
desde el Arzobispado es que estos espacios puedan ser
contemplados de manera gratuita por todos los sevillanos
cuando hayan concluido las labores que ahora comienzan.
Las obras de acondicionamiento estarán terminadas
en septiembre para presentarlas a los sevillanos en otoño.
Ahora, como fase previa a los trabajos, un equipo especializado
se está encargando de desmontar cuidadosamente los
cuadros de autores de primer nivel como Juan de Espinal
o Bartolomé Esteban Murillo, que se distribuyen en las
paredes de las distintas salas.
Por su parte, aquellos lienzos que componen la decoración
de los techos del salón principal o de la galería de prelados
van a ser aislados mediante una malla geotextil, que aísle los
cuadros del polvo y la suciedad que generen las obras. De
esta forma, cuando los trabajos concluyan, esa malla sería
retirada y los cuadros pasarían a ser aspirados con puntuales
actuaciones conservativas y de consolidación. Se trata de un
proyecto redactado por la conservadora de la Catedral de
Sevilla, Teresa Laguna y que, sobre el terreno, está llevando
a cabo la restauradora Ana Isabel Gamero.
Los expertos sostienen que las mejoras en humedad
y seguridad protegerán a las obras de arte de los agentes
externos. Por su parte, la apuesta por una iluminación
artística permitirá redescubrir las obras en toda su esencia,
sustituyendo la luz amarillenta tradicional y de alto
consumo por un sistema adaptado a cada cuadro y que
emplea tecnología led de bajo consumo. De esta forma, no
sólo ganan las pinturas, también las arcas del Arzobispado
ahorrarán con la implantación de este tipo de iluminación.

La restauradora consolida las pinturas de los techos del Salón de los Arzobispos.

El Salón de los Arzobispos posee uno de los techos más ricamente decorados de la ciudad.
“Las Estancias Sevillanas”
Cuando se visita el Vaticano, además de la grandiosidad
de su templo y de las seductoras obras de arte de
los museos, al visitante le suele impactar la belleza de
la arquitectura que conforman las pinturas murales
de las Estancias Vaticanas, ejecutadas por Rafael en
el siglo XVI.
Salvando las distancias, al modo de las “Estancias
Vaticanas”, el Arzobispado cuenta con unos espacios
desconocidos para el sevillano y que gozan de suntuosidad
y gusto arquitectónico y estético de primer
nivel que ahora podrá ser contemplado.
Un ejemplo es el salón principal, construido en torno
a 1604, en tiempos del Cardenal Fernando Niño de
Guevara, y que, con sesenta pinturas, tiene el techo más
ricamente ejecutado de todos los palacios sevillanos con
obras del siglo XVII. Este espacio, que en sus paredes
goza de obras de Murillo, Espinal o Juan de Zamora, se
utilizó habitualmente para exponer los restos mortales
de los prelados. Otro de los lugares que a partir de otoño
se podrá visitar es el salón de los arzobispos, en el
que queda ubicada toda la colección de retratos de los
que ocuparon la sede hispalense. En total, setenta obras
que cuelgan de las paredes de este salón que contrasta
con aquellas que decoran el techo y que supone uno de
los mayores tesoros de este palacio.
Con esta apuesta, el Arzobispo, Monseñor Juan
José Asenjo, espera que “al menos una vez al mes, los
sevillanos puedan conocer estos salones de manera
gratuita”. Sin duda, una interesante apuesta cultural
para el próximo otoño sevillano.